
Señores escúchense,
vanagloriando un hecho insignificante.
Hoy vuestras voces me resultan hipócritas,
bacías de contenido,
bacías de sentido.
Hoy siento la ridiculez del genero humano,
la supremacía de un ser, que creyendo seguir un signo,
un símbolo de identidad,
pierde la verdadera esencia del ser.